miércoles, 13 de agosto de 2008
Ocho punto cero redondo
17 cigarros y 5 horas después las provisiones se han acabado (pienso en un naufragio en mitad de una laguna, en una isla de dos metros cuadrados). Hemos hablado de nada, de lo mismo, siempre las infinitas variaciones de los mismo, vuelo a través de 10 años de desencuentros hasta el julio de la huasteca potosina, como sea pienso, no pienso nada, divago, me rindo. Ha estado lloviendo, el friesín entrando por la ventana, salgo a la noche y pienso en la laguna del naufragio donde nada tiene importancia, el frío convierte la laguna del naufragio en un verde y húmedo cafetal, un dulce olor a zapote negro destripado. Un tlacuache cómodamente recargado en un poste de luz esta comiendo una naranja, me ve pasar, indiferente con su iluminados ojos rojos, pienso en como hará un tlacuache para adaptarse a las cambios de temperatura entre el húmedo zapote negro y un motoncito de piedras en medio de la verde nada potosina. Tengo que aceptar su influencia, con los ojos papujados y un amargo sabor en la boca, 7.50 am, he decidido un ocho, un ocho punto cero redondo.
2 comentarios:
sniff sniff ... este es el mejor post que jamás halla escrito y posiblemente escribiré. Evidentemente no es bueno.
:)
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